Ladera Sur Jardín interior del “Hotel Pabellón del Inca” en Chile: el más alto del mundo
Jardín interior del “Hotel Pabellón del Inca” en Chile: el más alto del mundo

Paisajismo

Jardín interior del “Hotel Pabellón del Inca” en Chile: el más alto del mundo

Muy pocos lo saben, pero en Chile contamos con el “Jardín interior con riego tecnificado, control de luces y humedad, más alto del mundo”, y como amante de las zonas áridas esto me emociona y me inspira para mi primer post.

©Tecnofast
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Ubicado en pleno altiplano chileno, a 3.850 m.s.n.m. en la región de Tarapacá, la propuesta para los jardines del Hotel Pabellón del Inca en la minera Doña Inés de Collahuasi, es un proyecto interesante de estudiar, dado que fue uno de los primeros casos de espacio público y paisajismo en la minería chilena, luego que la industria decidiera no construir más ciudades o asentamientos familiares, y cambiara a un régimen de solteros, alojándolos en campamentos temporales u hoteles mineros. Sumado a ello, las condiciones extremas del contexto requirieron de un equipo multidisciplinario para poder construir este verdadero oasis de altura, en un paisaje donde muy pocas especies vegetales pueden sobrevivir, dado la aridez extrema, oscilación térmica de 20°C promedio, salinidad, vientos que superan los 40 km/hr y falta de oxígeno debido a la altura geográfica.

El hotel fue construido el año 1999 por Collahuasi, con el fin de aumentar el estar de alojamiento de su personal directo. La superficie original total construida del hotel es de 35.000 m2 de los cuales 1200 m2 están destinados a 3 jardines interiores cubiertos, ubicados estratégicamente en las áreas de dormitorios.

Según uno de las paisajistas del proyecto, Gabriela Bluhm, el concepto general del diseño alude la memoria del paisaje verde que pueda tener cualquier persona que no habita estos territorios extremos, como la gran mayoría de los trabajadores de la minera. Generar un oasis o una quebrada de colores diversos y estacionales, de temperatura y humedad distinta. Un espacio donde poder reunirse, fomentar el encuentro social y visual, que en algún grado ayude a sopesar el alto número de cuadro depresivos y ostracismo propios de los trabajadores de la minería.”Ellos conviven en estos hoteles 4 a 7 días continuos, aislados de sus familias, trabajando turnos diarios de 12 horas, sumado a la propia bastedad del desierto, que para muchas personas termina por agobiar. En este sentido, estos espacios de encuentro y vegetación toman mayor sentido e impacto para quienes los recorren ¨, cuenta Bluhm.

El desafío surge desde las necesidades sociales que el paisajismo pueda abordar, pero también de las restricciones que imponen el contexto y la lejanía. Fue así como el jardín se construyó a partir del concepto de ” estanque”, completamente aislado del suelo natural, para resguardar la estabilidad del suelo de fundación. Se incorporó sistema de riego por goteo, además del riego por aspersión, con el fin de mantener permanentemente húmedo el ambiente, generando un microclima, que contrarrestan de manera indirecta la sequedad extrema del ambiente.

Destaco de este proyecto la visión de construir estos espacios que no son propios de las áreas productivas e industriales. A 16 años de su construcción los jardines han otorgado una serie de beneficios a los trabajadores, más allá de su valor estético, caracterizando a este hotel minero ante el resto de las compañías mineras de chile.

Arquitectos del proyecto: Correa 3 arquitectos.

Paisajistas: Gabriela Bluhm, María Isabel Fuentes, Mónica Simonetti.

©Correa 3 Arquitectos
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