Ladera Sur Rüdesheim y Eltville: recorriendo pintorescos poblados junto al río Rin
Rüdesheim y Eltville: recorriendo pintorescos poblados junto al río Rin

Vida Urbana

Rüdesheim y Eltville: recorriendo pintorescos poblados junto al río Rin

Los invitamos a viajar a través de esta galería por dos atractivos poblados de la región de Rheingau en Alemania, a sólo 30 minutos de Wiesbaden: Rüdesheim y Eltville. El primero inmerso en un entorno al que muchos llaman la Toscana alemana, con paisajes cubiertos de viñedos y pequeños monasterios sobre lomas. El segundo “la perla del Rheingau”, famoso por sus rosas y la champaña. 

A sólo 30 minutos de Wiesbaden y a pocos kilómetros de la ciudad de Frankfurt, se encuentra la ciudad de Rüdesheim, conocida por sus viñedos y producción vinícola pero también por sus hermosas vistas al Rin y por albergar el monumento que simboliza la unificación alemana.

Llegué a esta ciudad en mayo, cuando estuve recorriendo Wiesbaden y sus alrededores como parte de los periodistas internacionales invitados a participar de la versión número 45 del Germany Travel Mart (GTM), el mayor evento de turismo organizado en el país, que este 2019 fijó su atención en el estado de Hessen.

©Romina Bevilacqua
©Romina Bevilacqua

El camino desde Wiesbaden a Rüdesheim es un recorrido por pintorescas villas, grandes extensiones de viñedos y algunos campos cubiertos de flores amarillas. Estamos en la región de Rheingau, donde se elaboran los vinos de mayor reputación en Alemania siendo la cepa riesling la más común. De las cerca de 3.000 hectáreas destinadas a la producción vitivinícola en esta región, un 78,5% corresponde a uvas riesling. “Las condiciones aquí son óptimas para el riesling, y tenemos el mejor”, nos dice nuestra guía mientras pasamos por extensos campos de viñas donde, cada cierto tiempo sobre alguna loma aparece un monasterio –con razón muchos llaman a esta zona la Toscana alemana–. Es precisamente en estos establecimientos donde comenzó la larga tradición vitivinícola en la zona.

En la medida que nos acercamos a nuestro destino, nuestra guía nos confiesa que, al igual que en muchas otras partes del mundo, en esta región al centro de Alemania ya se están comenzando a sentir los efectos del cambio climático y que las temperaturas más altas preocupan a los productores de vino. “La cosecha generalmente se hace en septiembre, octubre o noviembre, pero el año pasado comenzó en agosto. Fue la cosecha más temprana que hemos tenido”, comenta y agrega señalando el río a nuestra izquierda “el Rin no es muy profundo. El verano pasado tuvimos una temporada muy seca y muchos barcos ni siquiera pudieron pasar por aquí”.

©Romina Bevilacqua
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Pronto llegamos a nuestro destino, que nos sorprende con una vista panorámica al valle del río Rin desde una pérgola en altura, y a unos cuantos pasos a nuestra derecha, el Monumento Germania en la cima del cerro Niederwald.

Construido desde 1877 a 1883, y diseñado por el artista Johann Schilling, este impresionante monumento de 38 metros de alto surge a modo de conmemoración de la unificación alemana tras la guerra franco prusiana en 1870-1871. La figura central –una mujer cuyo rostro habría sido inspirado en la propia hija del artista–, representa a Germania. En su mano derecha sostiene la corona y en la izquierda descansa la espada.

©Romina Bevilacqua
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“Hay muchos símbolos”, nos explica nuestra guía. “Primero está Alemania allá arriba, con la corona en su mano porque está gobernando ahora aquí, y la espada hacia abajo que señala que no quiere más guerra. El águila prusiana en el medio, escudos de armas que formaron el nuevo imperio alemán unificado, símbolos de guerra y paz, importantes figuras de la época como el emperador Wilhelm I, Otto von Bismarck, soldados que se despiden de sus familias para ir a la guerra y al otro lado cuando regresan”.

©Romina Bevilacqua
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A un costado de la escultura, se encuentra la entrada al Seilbahn, un teleférico que lleva hasta el poblado de Rüdesheim por 5.50 euros (sólo ida). Con una copa de sekt –champaña– producida con uvas riesling de la región en la mano, bajé disfrutando de las vistas en altura sobre los viñedos junto al Rin.

©Romina Bevilacqua
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Una vez en el pueblo de Rüdesheim, no podía evitar sentirme como en un cuento alemán, con sus características casas de madera y vigas de colores, flores en los escaparates y tienditas de souvenirs. Quien venga a este lugar, no puede perderse el recorrido por la famosa Drosselgasse, una calle de sólo 144 metros de largo y 2 de ancho que alberga varios siglos de historia. De hecho su primer restaurante –el Drosselhof– abrió en 1727.

©Romina Bevilacqua
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En el Rüdesheimer Schloss nos esperaba un exquisito almuerzo acompañado de vinos producidos por la misma familia dueña del restaurante: los Breuer. El edificio, que además es un hotel 4 estrellas, fue declarado por Unesco como Patrimonio Mundial por su singularidad, y tal como me comenta su dueña, Susanne Breuer, para el restaurante compran productos frescos a productores locales de la región.

©Romina Bevilacqua
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Los espárragos a la familia Hemmes, que durante cinco generaciones se ha dedicado al cultivo de este vegetal; el pan a Harald y su hijo Sascha Aulmann, quienes corresponden a la cuarta generación de su familia en administrar la panadería; los tradicionales embutidos y jamones a la familia Kempenich, ubicada en la localidad de Presberg, y así sucesivamente. El cierre del almuerzo lo da una preparación muy especial: café con coñac servido en una taza de porcelana.

¿Próxima parada? El pueblo de Eltville

©Romina Bevilacqua
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Lo llaman “la perla del Rheingau” y es un bello e histórico pueblo conocido por su vino, la champaña y las rosas. En verano, 22.000 rosas de más de 350 variedades florecen en los alrededores del castillo –construido alrededor de 1330– inundando de color sus jardines. Ya en los 1900 Eltville era famoso por estas flores, de hecho se decía que si eras alguien importante –o querías serlo–, tenías rosas de este poblado en tu jardín.

©Romina Bevilacqua
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Es elpueblo más grande del Rheingau y tiene un sinnúmero de casas señoriales históricas como el patio Stockheimer de los barones Langwerth de Simmern (hoy la bodega Langwerth de Simmern ), el castillo de Crass y Eltzer, patio de los Condes de Eltz. También se pueden ver los vestigios del muro que rodeaba al pueblo ya en 1313.

©Romina Bevilacqua
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Hay quienes lo llaman el pueblo de las rosas, otros, el Gutenbergstadt esto porque Johannes Gutenberg –el creador del primer libro impreso con tipografía móvil– vivió gran parte de su vida aquí.